Traducción: Ester Serrano
El Ventoux es una ascensión que se hizo célebre gracias al Tour de Francia y está plagada de batallas y de historias de triunfos y tragedias desde sus inicios. El Tour la visitó por primera vez en 1951, con victoria para Louison Bobet. Los franceses también la llaman "la montaña asesina" debido a sus caprichosas condiciones meteorológicas, y también después de que Tom Simpson se desplomara y perdiera la vida mientras sufría camino de la cima en 1967. Aquel episodio marcó una de las horas más oscuras en la historia del Tour debido a los escándalos de dopaje. El intenso calor y el viento característicos de esta montaña pueden convertirla en un desafío aún mayor. De hecho, "venteux" significa ventoso o racheado en francés, lo que describe a la perfección cómo las condiciones pueden llegar a volverse bastante peligrosas.

Esta montaña majestuosa y descarnada, también conocida como el "Monte Calvo", se alza en todo su esplendor con un blanco resplandeciente; su fondo pedregoso se asemeja a un paisaje lunar que envuelve sus laderas. Se eleva hasta casi los 2.000 m de altitud. La carretera serpentea hasta la cima desde la base, donde se extienden los prolíficos viñedos, los campos de lavanda lila y los olivares tan característicos de la hermosa región de la Provenza, abajo en el valle del Ródano.

La famosa y temida etapa del Mont Ventoux de 2021, que partió de Brest, vio al pelotón ascender primero por la vertiente de Sault, con 22 km de subida al 5 %. Era la segunda vez en la historia del Tour de Francia que se utilizaba la ruta desde Sault. Sin duda, fue un doble premio para los espectadores. Los ciclistas conectaron con la vertiente de Bédoin a la altura del Chalet Reynard, a 6 km de coronar por primera vez, donde Julian Alaphilippe se embolsó 10 puntos para la clasificación de la montaña en la cima. A continuación, el pelotón afrontó la subida por segunda vez desde la base en Bédoin: 15,7 km con un desnivel medio del 8,8 %. Wout van Aert lanzó un ataque magistral en el reducido grupo a 11 km de la cima. Apostando fuerte y de forma decisiva desde lejos, Van Aert coronó en solitario y abrió hueco en el descenso culminando una fuga de 32,5 km. Terminó ganando esta prestigiosa etapa, cruzando la línea de meta en primer lugar en Malaucène. Esta victoria tan impresionante y notable convirtió este triunfo, en su propia opinión, en el más destacado de su palmarés hasta la fecha.
Descripción de la ruta y cómo afrontarla:
El puerto es duro: acumula 1.400 m de desnivel positivo en una distancia de apenas 17,12 km, con una pendiente media del 8 %, así que tu objetivo principal debería ser saber regular el ritmo para poder terminar con fuerza. Los primeros 6 km transcurren a través del bosque. Sin embargo, desde Saint-Estève hasta el Chalet Reynard, la pendiente media será del 9,4 % durante 9,5 km. A partir de aquí, donde asoma ese paisaje lunar con su terreno de piedra caliza que irradia luz y calor, te darás cuenta de que tendrás que regular aún más las fuerzas para el largo tramo final hasta la meta. Al llegar al icónico Chalet Reynard, sabrás que te quedan todavía 6 km, después de haber cubierto ya 15 km. Normalmente, en una ruta al aire libre, este sería el lugar ideal para rellenar los bidones y hacer esa parada tan necesaria para tomar un café y un trozo de pastel. Este descanso puede ser una oportunidad perfecta para planear una parada en boxes también en el rodillo indoor, si te apetece. Tus piernas agradecerán este respiro y aprovecharán la oportunidad de recargar energía para la recta final. Sea como sea que lo pedalees, ya sea en la vida real o virtualmente, esta ruta te garantiza una experiencia memorable, ¡tal como lo fue mi aventura real en esta montaña en 2016!

En el último día de un viaje de entrenamiento organizado de una semana por los Alpes franceses (una ruta que sumó un total de 750 km y 16.000 m de desnivel en puertos míticos), nuestro grupo de ciclistas puso el broche de oro con el Mont Ventoux. Nuestro objetivo: salir pedaleando desde el hotel y luego afrontar tanto la vertiente de Bédoin como la de Malaucène, una tras otra, sumando 125 km y 3.500 m de desnivel positivo, y volver de nuevo al hotel. Fue un día épico para esta etapa reina de mi viaje y uno de los más memorables (como lo fue todo el viaje en sí); sin embargo, ese día fue sin duda el más duro, pero también el más gratificante, teniendo en cuenta que mis piernas ya estaban muy fatigadas. Las pendientes reales y las de la ruta virtual son muy similares si utilizas un rodillo inteligente de transmisión directa de gama alta capaz de simular desniveles de hasta el 15-20 %. Sea cual sea la forma en que lo afrontes, y sin importar el equipamiento que tengas, disfrutarás de la experiencia y entenderás por qué este puerto tiene un lugar más que merecido en el salón de la fama de las escaladas.

Fotos por la autora
